miércoles, 27 de agosto de 2014 | Inicio


Lomas de Carabayllo. San Pedro de Carabayllo la Capital Histórica de Lima Norte Imprimir E-Mail

ImageSan Pedro de Carabayllo, la antigua “Capital Histórica de Lima Norte”, se encuentra enclavado en el corazón de la margen izquierda del río Chillón. El río Chillón divide al distrito de Carabayllo en casi dos mitades: por el lado este el eje de la av. Túpac Amaru y, por oeste, San Pedro de Carabayllo junto con Lomas de Carabayllo. Se llega a San Pedro tomando la carretera Panamericana hasta el distrito de Puente Piedra, de allí hacia el este, una carretera asfaltada nos lleva hasta este bello lugar.

El pintoresco pueblo de San Pedro de Carabayllo es pequeño, Cuenta con pequeñas calles conformada por casas de adobe que resisten el paso de los tiempos.

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Un lugar con mucha historia…

Los primeros habitantes.

Se cuenta que esta parte del Valle del Chillón fue ocupada desde épocas muy antiguas por diversos grupos de pobladores. Los primeros habitantes en llegar a este lugar, el Bajo Chillón, se remonta entre los 12,000 años AC hasta los 7000 AC. Estos pobladores fueron cazadores y recolectores que se alimentaron de la abundancia de productos que las ricas tierras del valle les brindaba. Estos pobladores se convirtieron en pastores dando origen a la cultura “Chivateros” que se extendió por toda la costa norte de Lima.

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San Pedro de Carabayllo siempre fue un lugar muy estratégico para los diversos pobladores que la ocuparon debido a sus recursos naturales. Estos recursos fueron la vegetación de las lomas donde se podía encontrar poblaciones de tarucas (pequeños siervos andinos), las plantaciones de carrizo y totora en las riveras del río Chillón y la abundancia de camarones y peces del Océano Pacifico.

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La zona tuvo influencia de la Cultura Chavín (2,800 A.C.) y las culturas Mochica, Chimú y Chancay. A comienzos del siglo XVI en el valle se desarrollo el señorío Colli con sus curacazgos de Zapán, Macas, Chuquitanta, Carabayllo, Guaraui, Huancayo y Quivique. El señorío Colli sucumbió violentamente ante la fuerza política y militar del inca Túpac Yupanqui. Los rebeldes collis que se atrevieron a resistir fueron sometidos y el inca trajo del sur a mitimaes aymaras para ocupar la zona y garantizar el trabajo en las tierras de cultivo.

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La creación de San Pedro de Carabayllo.

Con la conquista del Perú por los españoles, el valle del Chillón fue repartido entre pizarristas y almagristas, bajo el sistema feudal de la encomienda donde los indios se convirtieron en mano de obra forzada del conquistador. Este sistema prácticamente acabó con una buena parte de la población indígena. Muchos de los indios de Carabayllo, con el sistema de explotación conocida como la mita, fueron a trabajar y morir a las minas de plata de Arahuay (Canta) que administraba Don Gaspar Flores, padre de Santa Rosa de Lima.

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Con el fin de tener un mejor registro de los habitantes y de los recursos del virreinato que les permitiera tener un eficiente sistema tributario y un control social sobre la población indígena el virrey Francisco Toledo, a partir del año 1570, ordenó la creación de reducciones o pueblos de indios. En San Pedro de Carabayllo fueron agrupados todos los indios dispersos de Chocas, Punchauca, Caudivilla y partes altas del valle del Chillón. Fueron alrededor de 2,500 indios que fueron ubicados en calles trazadas alrededor de la iglesia y la plaza principal.

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Este reordenamiento de la población del virreinato y el crecimiento de la Ciudad de Lima posibilitó la creación en San Pedro de Carabayllo de algunos obrajes donde se manufacturaron tejidos como bayetas y frazadas de lana y algodón. Estos productos tuvieron mucha demanda entre los indígenas y los trabajadores de las minas. Fue así como Carabayllo se convirtió en un “polo que sustentó la Ciudad de los Reyes por más de 3 siglos”

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Los primeros esclavos negros

Los negros llegaron con los españoles y la mayoría de ellos en condición de esclavos. Estuvieron dedicados principalmente al servicio doméstico y a las labores agrícolas en las plantaciones y haciendas costeñas. La llegada de mayor cantidad de negros traídos del África fue para reemplazar a la población indígena que disminuyó catastróficamente.

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Los cronistas españoles cuentan que un número importante de esclavos negros fueron a parar a las encomiendas de los valles del Chillón y Huaral. En San Pedro de Carabayllo un importante número de esclavos negros fueron braceros en las plantaciones de cañaverales, viñedos y algodonales.

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En el siglo XVII y XVIII se hicieron famosos los palenques que eran pequeños pueblitos miserables muy apartados donde vivieron los negros rebeldes que habían escapado de sus amos y los que habiendo adquirido la libertad no deseaban vivir con los españoles. Fueron muy mentados por su peligrosidad los palenques de Carabayllo, Huachipa y Cieneguilla porque en esos apartados lugares de tupida vegetación salían negros cimarrones a asaltar a los viajeros o cometer fechorías alrededor de La Ciudad de los Reyes. El palenque de Carabayllo fue uno de esos lugares donde los negros lograron mantener su identidad cultural a través de manifestaciones artísticas y religiosas.

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El 3 de diciembre de 1854, el entonces presidente Ramón Castilla decretó el fin de la esclavitud y la libertad de los negros. Los negros esclavos de Carabayllo lograron al fin encontrar la libertad y muchos de ellos abandonaron las haciendas e ingenios de Carabayllo.

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Lo que dicen los cronistas españoles de San Pedro de Carabayllo.

Los cronistas coloniales hicieron valiosas referencias a nombres de personas, hechos y lugares de Carabayllo que permiten la reconstrucción histórica de nuestro distrito. Aquí algunas muestras:

“Ocho leguas andadas, entramos en el valle de Caravaillo, donde hay muy buenas estancias o Chácaras de maíz y trigo con un río de buena agua con que las tierras se reiegan; este valle dista de las ciudad de los Reyes tres leguas… todo este trecho son tierras de pan maíz, viñas, aunque pocas pobladas con sus casas de los señores de las heredades. Hay en este valle de Caravaillo un poblezuelo de indios el río arriba donde se sustenta un sacerdote con las chácaras anejas” Fray Reginaldo de Lizarraga. (1560-1605)

“… se baja a Llancón (Ancón), en senda que hace el mar (a) cinco leguas de Lima… Caqui entramos por los campos de Carabaillo y pasamos el río de su nombre a vado…Tiene este rio cerca del mar una estancia de yeguas y mulas muy valientes. Aquí nesta estancia, y por la sierra de la arena, suele de haber negros cimarrones, que son los que fugan de sus amos por malos tratamientos que les hacen, y otros porque son ladrones y bellacos… Carabaillo, todos de lindos campos, regados con infinitas acequias, que sacan el agua dellas de los ríos. Todas estas acequias están llenas de hierbabuena, de que hay mucha por todos estos campos, que siempre están verdes. Hay muchas casas, huertas, jardines y mil lindezos de flores y frutas y muchas aves y conejos y otros ganados que por aquí se crían”. Pedro León Portocarrero (1605-1615)

Esclavos chinos en San Pedro.

Casi al mismo tiempo en que Ramón Castilla otorgaba la libertad a los negros esclavos en el Perú, llegaban los primeros esclavos chinos a nuestras costas. Se calcula que entre 1849 y 1890 fueron traficados cerca a 100 mil “culíes” esclavos y semi-esclavos entre China y nuestro país.

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La razón de la llegada de estos chinos fue principalmente la escasez de mano de obra en las haciendas de la costa. En un periodo de cuarenta años las haciendas de Lima fueron invadidas por centenares de semi-esclavos de origen chino dedicados a las labores agrícolas.

Se cuenta que, en general, los hacendados costeños dieron un trato inhumano a estos trabajadores chinos. En el año 1855 ya había en San Pedro de Carabayllo cerca de doscientos culíes dedicados al trabajo del algodón, la caña de azúcar y productos de panllevar.

Presencia de los japoneses

Para conocer el pasado de los japoneses en San Pedro de Carabayllo el mejor lugar para visitar es el viejo cementerio. Con los jóvenes del equipo de comunicación de la Red Jotprol fuimos hasta el cementerio. Allí encontramos tumbas que recuerdan la existencia pasada de los primeros inmigrantes japoneses del lugar. Sobre los nichos encontramos apellidos como Yogi, Arakaki, Gusukuma y otros más donde descansan el sueño eterno en estas tierras.


Los primeros inmigrantes japoneses que llegaron a América del Sur fueron al Perú. El primer grupo de 790 japoneses llegó al Callao el año 1899 en el barco Sakura Maru o “Navío de los Cerezos” y casi un centenar de ellos fueron a parar a las haciendas de Puente Piedra, Naranjal, Pro y San Pedro de Carabayllo. Estos japoneses fueron contratados para remplazar a los chinos semi-esclavos llamados “culíes” en las labores del campo.

 

Los japoneses alcanzaron fama de honrados, buenos e incansables trabajadores en la agricultura. Después se fueron estableciendo en la Ciudad de Lima dedicándose al pequeño comercio.

Los últimos en llegar

Desde los años 50 del siglo pasado, Lima ha sido invadida por oleadas de emigrantes de todo el Perú. Principalmente los emigrantes serranos han encontrado espacio en San Pedro de Carabayllo como jornaleros y trabajadores del campo. Además Puente Piedra ejerce mucha influencia como polo de desarrollo comercial y agrícola de ese lado del valle del Chillón. San Pedro ha sido cobijo de muchas voces, razas, culturas y creencias, toda una riqueza para estudiar.

La piqueta del “progreso” acaba con las tierras de cultivo.

Uno de los graves problemas que afecta a San Pedro de Carabayllo y al distrito es la falta de un ordenamiento territorial que permita una buena gestión del desarrollo de la zona. Esto permitiría la mejor ubicación de las actividades económicas, ambientales, sociales, culturales y usar mejor los recursos naturales renovables y utilizar racionalmente los recursos no renovables sin provocar impactos ambientales.

Muchas normas que se han dado se han hecho a espaldas de los gobiernos locales y de las organizaciones sociales como por ejemplo el Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano aprobado por el Ministerio de Vivienda y Construcción DS N-027-2003 Vivienda que estimula el crecimiento horizontal de las ciudades y excluye el tema del medio ambiente. También la ordenanza Municipal N-548-2003 aprobada por la Municipalidad de Lima, sin consultar a nadie, que autoriza urbanizar centenares de hectáreas de terrenos de uso agrícola en el Valle del Chillón.

Las ladrilleras y las compañías urbanizadoras están acabando irracionalmente con las tierras de cultivo de San Pedro de Carabayllo. En los últimos tiempos, las poderosas urbanizadoras “hacen su agosto” con las tierras de cultivo de San Pedro. A paso acelerado avanza el sembrado de cemento y pronto este tradicional lugar y última despensa de alimentos que tiene Lima terminará absorbida por las urbanizaciones.

 

Testimonios:


“Yo he visto trabajar aquí todavía a muchos japoneses en condición de yanacones. Yo también he trabajado con patrones antiguos sembrando algodón, muchas chacras de algodón. Yo he trabajado aquí desde el año 1944, cuando vine de Ayacucho. Aquí no había mucha gente como ahora, solo había los peones que trabajaban en la hacienda y que vivíamos en pobres ranchos. La antigua hacienda de San Pedro tenia tres secciones: sección Ingenio de Puente Piedra, sección de Chacra Grande y sección de Pampa Alegre”. Valentín López Quispe.


“Yo he vivido casi toda mi vida aquí, en San Pedro. Hace muchos años en el lugar que hoy se conoce como Las Lomas, crecía pasto, mucho pasto para los animales. Nosotros llevábamos las vacas a las Lomas entre mayo y octubre cuando ya se agotaba el pasto. Había mucho pasto allá arriba que crecía con la llovizna y la neblina. Después que comía el ganado vacuno entraban los chanchos y luego las cabras y chivatos. Cuando llegó la gente poco a poco el pasto fue desapareciendo. Todo Lomas era pasto, cerros y puro pasto. Eso fue hace como 20 a 30 años atrás” Mario Muñoz.


“Este es un lugar muy tranquilo. Aquí dejamos nuestras puertas abiertas y nadie nos roba. Los viejos cuentan que este lugar fue una gran hacienda de un solo dueño. Después con el tiempo los antiguos trabajadores, los viejitos, se han quedado con las tierras. Este es el antiguo y tradicional Carabayllo, el pueblo, el verdadero Carabayllo. Aquí están las huellas: la iglesia, el camal, el cine, la gente…


De la sierra han llegado mucha gente acá. Yo hace un año he venido de Cañete porque mi hermana se casó con un peón”. Josefina Paredes.


Monumentos históricos:


El viejo castillo colonial que sirvió de centro de operaciones militares tanto a las fuerzas realistas como a las tropas del libertador San Martín


La iglesia de San Pedro de Carabayllo es una expresión del arte colonial que aun resiste el paso de los siglos. Se cuenta que Santa Rosa de Lima, Santo Toribio de Mogrovejo y el mismo San Martín de Porres tuvieron el privilegio de estar presentes en muchas actividades religiosas.


La bella laguna de Cuadros

 
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